miércoles, 24 de enero de 2018

Un día lo pude ver y floreció

El día y la noche corren a prisa,
ir y venir de allá pa' acá y ese vaivén
que genera vacío...

El viento en cómplice de gritos silenciados,
esos que acalla el alma, dolores ocultos,
ahogados en culpa e incertidumbre del devenir,

Un día te vuelve "dura"
Un día el brillo de tu emociones parece ser espejo de debilidades...  Un cuaderno seco de ideas, pero con hambre de libertad, Corretea el lápiz a media tinta, necio y coqueto se va sin dejar huellas, se pierde
 en la palidez de la vieja hoja,

Es permanente, pero invisible,  es el maloliente neoliberalismo,
no hay tregua, baila con con el patriarcado cuando el socialismo susurra protagonismo

 
El ajetreo intenso de ese día a día,
en soledad, rodea el impulso permanente
de transformación, se esconde desde nuestros uteros dominado,
sangra el dolor del machismo, la
violencia, el desapego, el desamor.

La Teresa, la Ramona, la Sola,
la Julieta, la Gladys, la Carmen,
la Camila, flores de inspiración,
que invaden la mar,
un blomm algal
que llena de movimiento,
de ajetreo,
de vida,
de felicidad,
de esperanza
nuestra lucha por la libertad.






viernes, 19 de enero de 2018

Llora, llora, llora nena, las maracas se quedan solas... el machismo vivo de las mujeres.


Así es como en pleno estasis juvenil en cada rincón de la costanera la farándula, también elitizá, suena el caprichoso reggaeton  popular entre los cabros chicos calientes y los que vendiéndola de adulto joven serio sueltan rienda a sus segundas vidas nocturnas, donde en el mejor de los casos, explota su satisfacción en su polvo loco en la playa o en un motel de eso de por ahí cerca.

Suena fuerte pegajoso y en el medio de la cancioncita intervenida por el DJ prendío que te llama a seguir chupando;  "las maracas se quedan solas" y como si ná, sin ningún resquemor moral sale a la luz el sentir mismo de tanto chiquillo y chiquilla acostumbrado a pelarse en la fiesta de turno. Quizás hayan códigos mínimos que te categorizan, pero qué chucha y la sororidad?

En ese tanto una que no es tan cabra, pero que aún es categorizada como joven por la ordinariez del instituto nacional de la juventú, entre la Pilsen y la yerba ve desfilar el segundo tiempo de la mujer separá, patéticamente y de forma directa, cazando a su cabro chico pal polvo de la noche, donde el chiquillo lo deja todo o no tiene nada que perder... pero la mujer se enamora, y busca se arrastra nuevamente a los juveniles cuerpos que la "hacen sentir" otra vez, y bueno si eso significa cagarse a otra mujer da lo mismo: ella tiene derecho a volver a amar.

Qué... si eso es lo que una piensa entre saca el rollo medio borracha, y dentro de esa misma pelá de cable de curá una dice: a que hemos llegado las mujeres, a no querernos nada, todo eso mientras una piensa que entre tanto uno se enrolla, ellos, todos los weones, son igual de calientes y hacen que nos culpemos entre nosotras... Bueno hasta ahí les llega el feminismo a las chiquillas, ahí queda el ni una menos y comienza la competencia por la presa.... Me estay webiando?, pero no, no es webeo, es así tal cual.

Como diría un amigo, en este momento comienza el "cotillón", es en ese momento donde comienza la articulación de una pelá haciendo todo pa' cagarse a la otra. Yo no digo que moralmente haya que culparlas, pero oye! en algún momento comienza la auto defensa y la reacción  de las fieras que también sienten, con una intensidad en sus ovarios que cualquier caballero de esos que anda por ahí actuando en función de necesidad sexual, "sexi, sexi, sexual", es hasta patética la trama nocturna, pero es, ya está!

El patético escenario de teleserie turca, con más drama y articulación política que el del harem del sultán, comienza la pelea de llegar a ser la primera o la protegida (en lenguaje de dinastía otomana) de la que es la otra, y la huida de la que ha sido la sultana. Osea en sima de todo estos weones tienen una pa' hacer familia y otra pa' tirar... Bueno el resultado las weonas paliando entre ellas alimentando el ego de un ser superficial, que nos obliga a creer que lo necesitamos...

Termina la Pilsen y el webeo y en la reflexión más profunda del último pito de la noche una dice; que pobre, que flaite, que bajo a lo que hemos llegado. El feminismo no es levantar pancartas pa' que a la vecina le dejen de pegar o pa' que los enfermos deje de violentar a nuestras niñas. Sino pa' respetar el sentir profundo de cada hembra, de cada colega, de cada par. Hay weonas que con seguridad no lo entienden, culpan y persiguen a la "competencia", bueno he de suponer que esas son las maracas que se quedan solas.