viernes, 14 de enero de 2011

Miradas



Muchas veces mi mente es encuentra en un estado confuso, es difícil encontrar respuestas, sin embrago es increíble como en el reflejo de sus ojos veo pasar mi vida  y en sus pupilas se proyectan cada uno de mis recuerdos, angustias, alegrías, como si su mirada quisiera que me viera en ella y sus largas pestañas me llevan en un viaje lleno de aventuras. Pocas veces creí haber sentido amor… pero… de repente frente a él, todo se detiene, y este mundo que se inmoviliza para los dos, no es solo nuestro, rodeado por muchos, pero es quizás  su boca, su linda boca la que me  permite sentir como mujer, dejando atrás lo de niña e ignorando lo de hija y que de pronto se acelere mi pulso y me tiente con su ternura, que por un momento deje mi egoísmo, y me convenza de que ella también es mujer, que siente, llora, ríe, vive y ama…¿ Ese hombre amará a esa tierna mujer que durantes meses me tubo en su vientre, la hará enloquecer como tú lo haces conmigo?, ¿Sus manos temblaran cómo las mías en este momento? O ¿Será  que con los años su único interés es la compañía, o será que con 30 años de diferencia ella espera otra cosa del amor? .Este nuevo e indescriptible sentimiento que rodea a mi madre hará que mis ojos ya no la miren con amor y que sean tus ojos hombre silencioso en los únicos que pueda ver pasar mi vida…

            Derepente un saludo interrumpe mi hipnosis y frente a ti el hechizo se rompe, un beso en la mejilla me hace reaccionar, la voz me tiembla, me siento algo torpe y sólo doy un simple ¡hola! … y es que nada parece simple cuando la verdad se hace latente y esos ojos a los que miro con tanto amor, tanta ternura y pasión se alejan al verte pasar.

            Para una hija es muy difícil ver como su madre prefiere a su amor ante la compañía y alegría de sus hijos… y para una mujer es muy difícil ver como su amor se lleva la alegría…

            Que loca la vida, te enseña amar sin medir consecuencias y un sentimiento tan puro puede convertirte en alguien tan egoísta, incapaz de ver al resto incluso a aquellos que le han dado sentido a tu ser.
            Camino por las calles de este pueblo que me vio crecer, siguiendo su mirada, tratando de encontrar ese estado con el que he soñado desde siempre, la seguridad que sólo brindan aquellos que han de estar toda tu vida, las hojas de los árboles dibujan la silueta de una mujer que ahora me parece una extraña, atrás quedó la señora, la de voz dulce, la que al verme enferma sufría, mi querida mamá, la que se aburrió de ser madre y ahora sólo tiene ojos para él. Será que mi amor por ella también es egoísta y que como una especie de juego infantil solamente se trate de no querer compartirla y que estos celos locos por su amor han hecho de mi una mujer insegura a la que se le olvido como amar…

            Será que la historia que ella escribió con mi querido, pero ausente padre, hacen que siga buscando esa mirada que me entorpece, esos ojos en los que sigo soñando, buscando algo que quizás ya no exista, tal vez ni siquiera en mi, y que toda esa electricidad, esa sensación que sólo provoca uno de sus besos, no era más que la necesidad implícita de sentir que alguien me podía amar y aunque hoy esto no  es más que un recuerdo, tus ojos siguen persiguiendo los míos, y así como la arena se mezcla con el mar, se mezclan en mi todas las desilusiones que impiden me pueda amar.

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