Me siento frente a ti en una cama, escucho tu respiración agotada, percibo tu cansancio, miro tus arrugas, aquellas cicatrices de años de esfuerzo y de trabajo.
Te miro descalza y una sonrisa me causa la ternura más grande que haya sentido antes... Mujer tú que viajas en mundo de sueños y recuerdos, tú que navegas en un mundo ajeno al nuestro, que caminas por campos desconocidos y que vuelves a mi en pequeños momentos de lucidez.
Tú señora que te acercas a mi vida justo cuando tu luz comienza a descender, tú que a pesar de los años, de la distancia y el dolor eres digna de mía admiración.
Tú que que sin querer y sin pensar me quieres y me llenas de dulzura. Sobreviviente de la vida, eres la alegría de tan amargo momento, niña en cuerpo de mujer.
Señora dueña de este sentimiento único, abuela, un abrazo eterno para ti, un besos suspendido en el aire señora mía.
Maravilloso Cokita.
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