Así flamea la patria,
la bandera de los sin casa,
sin tierra
Y este sentir, no ha de ser por propiedad
privada,
sino de profunda injusticia,
injusticia entre los que tienen tanto,
todo,
más que mucho
y
lo que no tienen nada,
Aunque lo tienen todo;
Lucha,
convicción,
esperanza.
Mientras la mar los golpea con ingratitud,
se alzan rebeldes,
invadiendo costa,
arena,
territorio,
se observan con distancia, pero se aferran,
se aferran al diario vivir,
a la sobre-vivencia.
El dolor del abandono es mutuo,
pero cómplices y confidentes
hacen revolución,
Acá los hijos de la mar,
de la pesca,
de este Coquimbo,
con la dignidad intacta zambullen
en lucha y organización.

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