viernes, 11 de marzo de 2016
Ojitos de uva
Despierta flácida,
como sin ganas de querer hacerlo,
un día más en la ciudadela viñamarina,
las micros,
la bata,
las muestras,
Ojos lagañosos del mal dormir,
pensando en el triste de venir,
la briza del mar exquisita
le azota en la cara,
Y de repente la llamada más
esperada llega,
dentro del desconsuelo,
el desprender,
llega de pronto un pequeño
bultito de felicidad,
Y junto con Agustín,
nacen otra vez las ganas,
esas tremendas ganas
de vivir,
de soñar,
de reír.
Así día a día,
conocerse,
descubrirse,
reconocerse,
ha sido el gran misterio
de su llegada.
Juntos
son un, dos pares de ojos marrones,
ojitos de uva,
Se visten de azul,
Se ven gordos con el snorkel,
brillan con la llegada de la primavera,
y se acompañan lagañosos por el
gusto de dormir.
Ojitos que piden un reencuentro,
que piden juegos y helados,
chacoteo y fundimiento,
Ojitos de uva de la tía.
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